Hace más de un siglo, un inmigrante italiano valiente, Don José Boglione, trajo consigo su espíritu emprendedor a Argentina. En 1923, en Rosario, Santa Fe, dio vida al Almacén de Ramos Generales de José Boglione e Hijos, un rincón de la ciudad que rápidamente se convirtió en un punto de referencia.
Sin embargo, la Segunda Guerra Mundial y las dificultades para importar aceite crudo plantearon desafíos. Fue el hijo de Don José quien propuso una solución audaz: crear una empresa para fabricar y refinar aceites crudos localmente. Así, nació Santa Clara S.A., un emprendimiento familiar que creció en el sector industrial.
El nieto de Don José, continuó la tradición familiar de transformación y expansión. Para fines de 1980, Los Lazos se perfiló como grupo económico que logró posicionarse como la segunda marca de aceites comestibles en el mercado nacional, sin dejar de lado el crecimiento de la actividad agropecuaria orientada hacia la producción lechera y cerealera. Precisamente este último crecimiento dio origen a una segunda etapa a partir de 1989, cuando la Familia Boglione vendió Santa Clara.
En 1989, la familia Boglione tomó una decisión crucial al vender Santa Clara, lo que marcó el inicio de una transformación para Grupo Los Lazos. Este nuevo capítulo trajo la creación de diversas unidades de negocio: Agropecuaria, que requería servicios de comercialización y exportación; Servicios, para satisfacer estas necesidades. Al mismo tiempo, la producción ganadera y tambera creció significativamente, y la Industrial se convirtió en el proveedor de alimentos para el ganado y la industrialización de la producción láctea.